Nacido en Tarrasa (Barcelona) cursó estudios de Teoría
Textil, pero muy pronto se dedicó por entero al dibujo y a la pintura
al óleo. Tras ganar varios premios en Madrid y Barcelona, se traslada
en el '60 a Tenerife, donde abre una galería de arte y continúa
con su pintura realista al óleo.
"Desde allí me desplacé a Lanzarote, ávido de
nuevas sugerencias. Poco a poco descubrí su arquitectura y, sin darme
cuenta, sufrí una especie de metamorfosis y pasé no sólo
a defender, sin también a diseñar, la continuidad de esta
arquitectura de pureza de líneas, tan simple pero expresiva"
Así, en el estudio de Luis Ibáñez no encontramos ya
caballetes y pinturas, sino una mesa de dibujo, reglas y escuadras. Aunque
su interés por las artes plásticas permanece, su vida profesional
está dedicada a la arquitectura:
"Todavía encuentro admirado casas antiguas con sorprendentes
soluciones y depurado estilo". No puede viajar sin la compañía
de papel y lápiz con los que bocetar los vestigios que aún
quedan perdidos. "A veces, se abusa de los mismos conceptos, cuando
la arquitectura popular ofrece muchas más posibilidades. He descubierto,
por ejemplo, un sinfín de modelos de chimeneas autóctonos
de la isla y mi trabajo es el resultado de la admiración y respeto
a Lanzarote con la que me siento identificado"
Muchas construcciones aquí llevan su firma, y también plazas
y avenidas que le valieron en el '89 la placa del Patronato de Turismo y
Cabildo de la isla, ya que colabora con distintos ayuntamientos.
Pero es en su casa de Tías donde apreciamos ese encanto que logra
de la sencillez un anhelado bienestar.
"Cuando encontré esta casa, muy poco permanecía en pie.
Únicamente el patio y las cuadras, así que con paciencia la
fui renovando con una idea muy clara: respetar su forma antigua. Las cuadras
son ahora una bodega con un salón para comidas informales.
Al pensar en mi casa reagrupo ideas, detalles y formas basados en la arquitectura
circundante, adaptándome también al paisaje y lugar en el
que se situaba". La casa ha ido creciendo en un conjunto de desniveles
obligados por la morfología del terreno que incluía una enorme
roca de basalto proveniente del volcán, que descansa bajo el salón
principal
Las zonas abiertas dan al sur debido a la protección de los vientos
alisios, y desde allí se divisan las montañas y el mar. Piedra
volcánica, cantos rodados y plantas tropicales son habitantes de
honor en estas estancias fecundamente orgánicas en las que flores,
frutas y verduras consiguen un ornamento natural: Una escenografía
simple, directa y efectiva.
Terrazas y miradores surgen del laberíntico jardín atravesado
por caminitos y escalatinas desde donde la casa ofrece múltiples
perspectivas. Cientos de objetos denotan la personalidad inquieta de los
propietarios que realizan varios viajes al año:
"No son vacaciones porque, la verdad es que, en este lugar, nos
parece tenerlas siempre", nos comenta Bárbara, la esposa de
Luis. "Luis tiene un contacto muy directo con los clientes y muy a
menudo ofrecemos comidas o cenas"
Cuando éstos ofrecen una tregua, el matrimonio se desplaza a la Península,
París, Nueva York, Marruecos o Egiptolugares donde acudir a exposiciones,
conciertos A su vuelta, algún cuadro, escultura u objeto llegará
con ellos:
"No nos hemos entretenido en decorar la casa detenidamente. Cada vez
que viajamos adquirimos algo nuevo y lo colocamos en el lugar que pensamos
hace falta. Por eso la casa tiene un constante cambio y siempre admite cosas
distintas. Las últimas adquisiciones fueron dos esculturas de Joseph
Ginestar, compradas en una feria de Madrid. Cuando llegaron las dejé
en el patio de entrada. Allí siguen y ya forman parte de este ambiente".
Una obra de arte entre las formas inquietantes de la fantástica vegetación:
cactus, hibiscos, aloes, yucas, acacias, dragos, que crece lentamente como
todo en esta isla en la que no se mide el tiempo:
"Nos encanta el submarinismo y hemos colaborado en la creación
de uno de los primeros parques submarinos de España con once barcos
hundidos en los que anidan peces."
Aquellos lugareños, que un día debieron cruzar el Atlántico
en busca de tierras más benignas y próspera, vuelven a los
volcanes, al oscuro tono de sus campos y al contraste de la blanca arena
y las aguas cristalinas porque es difícil olvidar estas tierras de
fuego:
"Sin duda, el paso de la pintura al diseño ha sido debido al
amor que siempre he mantenido hacia esta isla. El respeto a sus gentes,
su cultura y sus tradiciones".
Un lugar idóneo para crear o simplemente para vivir.