La casa posee
abastecimiento de agua. Esto no es siempre así en Lanzarote ya que
no existen nacimientos de agua naturales y hace sólo pocos años
que la capacidad de la mayor planta desalinizadora europea se elevó
tanto que compensaba instalar el abastecimiento de agua municipal.
Parte del jardín está provista de un dispositivo de riego
automático.
Por supuesto, la casa dispone de corriente eléctrica y teléfono.
Las aguas residuales se eliminan a través de una planta depuradora.
La propiedad está completamente amurallada con un sólido muro
doble de unos
50 cm, que tiene una altura entre 2 y 2'40 metros.
En la actualidad la propiedad no tiene piscina, por su proximidad a la
playa. Según los informes del propietario, la construcción
de una piscina de amplias dimensiones y con los últimos avances tecnológicos,
cuesta en Lanzarote unos 60.000 marcos alemanes. El propietario está
dispuesto a hacerse cargo del proyecto y del control de la construcción
de esa piscina, si el comprador así lo desea.

Luis Ibáñez y su mujer, Bárbara, han vivido en esta
casa con sus hijos. Debido a que los hijos ya se han independizado, la casa
se ha quedado demasiado grande para dos personas y por eso ha de venderse
junto con los muebles.
Uno de los atractivos especiales de esta propiedad es la arquitectura
paisajística y la increíble simbiosis entre la flora canaria
y la construcción.
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